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Dietas para sentirse bien

Nuevos métodos para sentirse bien

Primero, admítelo: entre más comida nos pongan enfrente, más comemos. El 95 por ciento de los casos de obesidad son motivados por un consumo exagerado de alimentos con alto contenido de calorías, indica Gerardo Leija Alva, miembro de la Academia para el Estudio de la Obesidad.

No podemos resistirnos cuando nos agrandan el paquete de comida rápida por unos pesos extra. ¿Te das cuenta? Comemos de más y esas calorías que no necesitamos se convierten en las grasas que nos hacen engordar.

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“El problema está en el desequilibrio de la cantidad de ingesta y el gasto calórico; no se gasta lo mismo que se consume”, explica el también coordinador del curso Estrategias para el Manejo Integral del Paciente con Obesidad, en la Universidad Iberoamericana.

La Secretaría de Salud le recomienda a la población no irse por el camino fácil. Sugiere evitar las fórmulas mágicas que prometen una rápida y cuantiosa pérdida de peso.

Se han realizado innumerables investigaciones para desentrañar las complejidades de nuestro aumento de grasa corporal, pero aún no se descubre un medicamento milagroso para bajar de peso.

Para mantener una dieta sana necesitas que funcione bien la leptina, una hormona descrita por primera vez en 1994, en la que muchos investigadores han puesto los ojos. La leptina influye en la regulación del hambre, la saciedad y el peso corporal del organismo humano.

Cuando la cantidad de grasa almacenada en los adipocitos aumenta, se libera leptina en el flujo sanguíneo, la cual manda una señal al cerebro y genera la inhibición del apetito.

Las investigaciones indican que las personas obesas presentan altos niveles de esta hormona, pero el cerebro no parece responder a ella de manera adecuada.

Un estudio aplicado a 160 pacientes de la Clínica de Acupuntura de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH) del Instituto Politécnico Nacional, comprobó que el tratamiento con agujas contribuye a disminuir los niveles de leptina.

Este grupo se sometió a electro estimulación en el tejido adiposo durante 10 sesiones y logró bajar hasta cinco kilos. El protocolo se aplicó con tres tipos de agujas, y se observó que con la barra larga se redujo significativamente el índice de masa corporal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido el índice de masa corporal (IMC)—el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros—como el estándar para evaluar los riesgos asociados con el exceso de peso en los adultos. Un IMC igual o superior a 25 indica sobrepeso, y un IMC igual o superior a 30 indica obesidad.

Hacer cambios es difícil, sobre todo si tu organismo trabaja en tu contra. ¿Por qué no te olvidas de los enfoques tradicionales e intentas algunos métodos nuevos, basados en las investigaciones más recientes, que trabajen con tu cuerpo y no contra él?
La dieta de comer un día sí y otro no

Naturalmente, puedes seguir el camino trillado de reducir calorías, y si te limitas a 1500 al día perderás peso. Otras ventajas son que los kilos no volverán y estarás muy sano: el riesgo de contraer las grandes enfermedades mortales —un mal cardiaco, cáncer, diabetes— caerá en picada, junto con el de las alergias y el asma.

La desventaja es que te sentirás hambriento e infeliz. Pero, ¿y si pudieras obtener todos esos beneficios sin estar en un estado permanente de semi inanición?

Tal vez es posible. El truco es intentar una dieta de “días alternos”. Hace varios años, los investigadores del Instituto Nacional del Envejecimiento, en Baltimore, reportaron que cuando daban a las ratas muy poco alimento un día y les permitían comer mucho al día siguiente, mostraban virtualmente todos los beneficios de una dieta de restricción calórica permanente.

Lo mismo vale para los humanos, según el doctor James Johnson, quien ha creado un sitio en Internet con información sobre cómo hacerlo. (johnsonupdaydowndaydiet.com).

¿Cómo funciona?

Además de obligar al organismo a quemar grasa, puede desencadenar cambios hormonales, como acelerar la actividad de dos genes anti envejecimiento. La mayoría de las personas dice que hay que acostumbrarse a la dieta, pero que no es tan angustiante como tratar de comer menos todos los días.

Una investigación de la Universidad de Illinois sobre un ensayo con pacientes obesos que siguieron una modalidad de la dieta de días alternos, reveló una pérdida de peso de 4.5 a 13 kilos, aunque los investigadores esperaban un promedio de 2.2 kilos. También disminuyó su presión arterial, ritmo cardiaco y nivel de colesterol.

¡Brrr! El frío adelgaza

Algunos estudios demuestran que quienes viven en climas fríos tienden a ser más delgados que quienes viven en lugares cálidos. Pero perder peso no significa vacacionar en el Polo Norte.

Verás, el cuerpo humano tiene dos tipos de tejidos adiposos: el blanco, que se encarga de almacenar calorías, y el café, que ayuda al cuerpo a quemarlas. Antes se creía que sólo en la infancia existía este tejido, pero al parecer en algunas personas se mantiene hasta la etapa adulta.

Las investigaciones de la Universidad de Gotheburg, en Suecia, han demostrado que al exponer a hombres jóvenes a un clima frío, el tejido adiposo café se quema. A bajas temperaturas, esta grasa marrón se concentra principalmente en el cuello y se activa para generar calor corporal.

Se ha descubierto que las personas delgadas suelen tener más grasa café, y que ésta disminuye en las personas con sobrepeso. La idea es exponer a las personas a climas fríos. Mantenerse a unos 22 grados provocará consumir más grasa corporal que las personas que están a temperaturas más altas.

¿Gordito y feliz?

¿Tener sobrepeso es sinónimo de mala salud? Mucha gente piensa que tener unos kilos extra no es importante. En general, el mexicano come de más. “Cuesta trabajo adquirir buenos hábitos, hay que tener conciencia de que el sobrepeso es un problema verdadero.

Es necesario cambiar la mentalidad”, puntualiza el doctor Héctor Bourges Rodríguez, director de Nutrición del Departamento de Tecnología de Alimentos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. “Como regla general, la obesidad es una enfermedad. Hay quienes se salvan, pero son los menos”.

Un innovador estudio publicado en The Lancet en 2007, reportó que cerca del 30 por ciento de las personas clasificadas como obesas (es decir, con un índice de masa corporal de 30 o más).

Estaban en realidad muy sanas metabólicamente, con concentraciones sanguíneas de colesterol y glucosa bajas, y presión arterial baja. También respondían a la insulina, lo que se supone que no pasa con las personas gordas.

En resumen, una de cada tres personas a quienes se les insiste que deben perder peso, pueden no necesitarlo.

De hecho, hasta podría ser dañino. Unos investigadores de la Universidad de Montreal compararon el efecto de una dieta de pocas calorías en un grupo de personas obesas, pero metabólicamente sanas, con un grupo de gente obesa y con riesgo.

Observaron que la resistencia a la insulina (un indicador de la diabetes) mejoró un 26 por ciento en el grupo que corría riesgo, pero empeoró un 13 por ciento entre quienes estaban metabólicamente sanos.

Si tu índice de masa corporal es peligroso y oficialmente alto, pero comes saludablemente, te ejercitas con regularidad y te sientes bien, haz que te revisen los marcadores metabólicos: si están sanos, ¡disfruta esos kilos extra!

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Alvaro Redondo
Alvaro Redondo
Mi nombre es Alvaro, cumpliré 44 años en septiembre y soy un apasionado de la dieta y la nutrición. Escribo artículos sobre estos temas y, en mi tiempo libre, me dedico al voleibol y a pedalear con mis hijos en bicicleta.

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